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Donald Trump y la metamorfosis

Tapado hasta las orejas entré hace unos días en una de mis bibliotecas predilectas de Madrid. Un frío repentino aunque lógico a estas alturas del año nos ha cogido por sorpresa y nos ha obligado a buscar en el armario algo lo suficientemente caliente para soportar este revés.

Estaba felizmente perdido entre la J y la M cuando, al sacar uno de los libros de la estantería para leer la contraportada y decidir, en pocas palabras, si aquel ejemplar iba a ser alguno de los que me iban a acompañar hasta casa, otro libro, díscolo y semioculto por su tamaño, cayó al suelo. La metamorfosis. Franz Kafka. Me lo llevé a casa. Era adolescente la primera vez que lo leí. He vuelto a hacerlo.

“Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana tras sueños inquietos, se encontró en su cama convertido en un monstruoso bicho”.

Así comienza esta obra maestra de Kafka. Y eso ha debido pensar hoy más de uno cuando se haya levantado –o no se haya acostado– y haya visto cómo Donald Trump se ha convertido en el nuevo presidente de Estados Unidos. No. No ha sido un sueño inquieto como el del protagonista de La metamorfosis. Es una realidad que ha pasado por encima de las encuestas, los pronósticos y las predicciones de unas empresas demoscópicas que ya no son capaces ni de predecir sus propios fracasos.

“Tranquilos que el Reino Unido no se va a marchar de la Unión Europea”, decían. Y el Brexit fue una realidad. “Lo lógico es que Colombia vote a favor del acuerdo de paz con las FARC”. Ja. “Lo que nos falta ahora es que Donald Trump acabe siendo presidente”, decía John Carlin en un artículo de prensa. ¿Y qué decían los sondeos? Que la Casa Blanca iba a tener, por primera vez, una inquilina mujer. La primera presidenta de EEUU. Y no me hagáis hablar de España. Demoscopia 0 – Realidad 3.

Quizá la gente esté cansada de la inercia, la rutina o la desidia, o harta de ver siempre lo mismo, o puede que el mundo se esté volviendo totalmente loco. Y si no, acordaos de Rodolfo Chikilicuatre. Vale, es un tema absurdo y puede que hablar de esto hoy esté completamente fuera de lugar, pero ¿qué decía la lógica? ¿Y qué ocurrió? Pues eso. Moraleja: quizá habría que dejar de confiar en los sondeos y en lo que, aparentemente, parece lo más lógico y hacer caso a otras fuentes más cercanas a la conjetura. Los Simpson, por ejemplo, que todo lo que vaticinan acaba siendo verdad. A las pruebas me remito.

CasaBlancaFLG

Ahora la Casa Blanca tendrá que abrir sus puertas a un kafkiano bicho xenófobo y machista que incluso tuvo el valor de mofarse de un periodista con discapacidad durante un mitin. Estamos ante la metamorfosis. De la política. Del mundo.

Abríguense. Ahí fuera la realidad se está poniendo realmente fría.

Un pensamiento sobre “Donald Trump y la metamorfosis”

  1. FJRebollero dice:

    Kafkiano… Cómo me gusta. Lo realmente interesante es el estudio del lenguaje político y la importancia que tiene a la hora de sincronizar un proceso democrático. No nos olvidemos que esto va en cadena. Francia se enfrentará, si Europa no lo remedia, a una presidencia de Le Pain y la cadena seguirá corriendo por Europa.
    Son tiempos interesantes, cuanto menos, en el aspecto político internacional. Da miedo el abismo que Trump y su mensaje xenófobo, homófobo y racista nos ha presentado esta madrugada en unas elecciones en las que se ha demostrado la clara dominancia y la importancia del nacionalismo en sociedades como las de EEUU, de la que Europa importa casi todos sus dogmas. Da miedo, sí, pero es lo que la democracia a querido.
    EEUU ha vuelto a demostrar que la altura de miras no está entre sus metas: no votaban para ellos; no solo para ellos. Si no para dictaminar el rumbo de toda la humanidad.
    Ojo, que la que se avecina, a los informadores y periodistas es sin duda una etapa en la que los titulares de talla mundial van a venir rodados.

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