NARRACIONES

Supervivientes

Le manchaba los dedos de harina al entregarle el paquete. Le enseñaba también cómo colocar la mano estratégicamente para dejar sus huellas bien marcadas. Así siempre te buscarán a ti y verán que no eres más que un niño, le decía. Ya sabes que a los niños nadie les puede hacer nada. Y papá es un superhéroe. Y a los superhéroes no les pueden descubrir. Entonces, decidido y armado de valor, el pequeño entraba a por el dinero.

NARRACIONES

La piel del tiempo

El masajista no tardó en reconocer aquel lunar bajo la nuca. Sus manos se bloquearon antes de llegar al cuello. Sintió un cosquilleo, una especie de pequeña descarga eléctrica, que recorrió cada uno de sus dedos al recordar aquel punto irregular. Rugoso, imperfecto y oscuro, como su pasado. El mismo que, años atrás, descubrió en la piel de aquel médico, ahora un anciano tumbado ante él, que iba al orfanato para hacerles el reconocimiento. O eso decía. Sin dejar de mirarlo, regresó a su cuerpo de niño y deseó haber tenido las manos adultas que tenía ahora para apretar fuerte aquel cuello sin dejar de soltarlo.

(Microrrelato finalista del concurso «X Edición Relatos en cadena» – Escuela de Escritores y Cadena SER. Semana I)